Madrid Artistic Metropol

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Las tendencias han cambiado, las tecnologías han evolucionado, la cultura del estreno masivo y su necesidad de adaptarse al nuevo panorama en el que es más que recomendable apostar y proyectar los más aclamados blockbusters en la mayor cantidad de salas y, como es obvio, en las mejores condiciones de imagen (digital) y sonido (dolby surround) han “desterrado” al obsoleto proyector de 35 milímetros al viejo baúl de los recuerdos y han finiquitado cualquier atisbo de supervivencia a aquellas salas que cimentaban su programación a base de cine independiente, clásico y/o re-estrenos.

En este punto cabe hacer una mención especial a que en que en Madrid no exista ni un solo cine de re-estreno y que la única opción de disfrutar del visionado de un film en pantalla grande se limite a los dos primeros meses de longevidad de los mismos (en el mejor de los casos, una semana en el peor).

El mercado del DVD-Bluray, el “pay per view” de las plataformas digitales, la feroz competencia por hacerse un hueco en la parrilla de cualquiera de las plataformas nacionales o por satélite de TDT y, por supuesto, el amplísimo porcentaje de piratería en España han acotado al máximo lo que otrora conocíamos como ventana de protección y hoy no es más que una lucha encarnizada por un trozo del pastel audiovisual.

Cualquier nostálgico -como el que suscribe- no puede dejar de rememorar sus sesiones dobles de re-estreno -en ocasiones triples- con los más variopintos y antagónicos programas, la posibilidad de recuperar ese film que por falta de tiempo, fugaz paso por su cine más cercano o simplemente por pereza, se nos había pasado, o esa máxima del cinéfilo de revisionar films que, a pesar de parecer lejanos en el tiempo, no tenían más de dos o tres años desde su estreno y aún era posible disfrutarlos en pantalla grande. No importaban sus imperfecciones de uso: marcas de cigarrillo, saltos en ocasiones bruscos en alguna parte del metraje, sonido algo tosco, etc. De hecho estábamos tan acostumbrados a esas imperfecciones que les dotaba de un empaque más artesanal y cercano. Así lo reflejaron Robert Rodriguez y Quentin Tarantino en su díptico “Grindhouse” (aquí estrenadas por separado como “Planet terror” y “Death proof”) un nostálgico homenaje a las películas de la década de los 70 pero especialmente a las salas de cine que las proyectaban habitualmente en sesiones dobles y en las mencionadas condiciones.

No es que queramos ir a contracorriente de los tiempos, ni que prefiramos una proyección pésima a una digital y precisa. Se trata del concepto, a nuestro juicio equivocado, de no tener margen de maniobra. Estar condenados al carácter impersonal que rezuman las multisalas, a esa extraña sensación de que a la mayoría de profesionales que trabajan en ellas (con una media de 20 años) no les apasiona en demasía su trabajo (normalmente te ponen mala cara si pretendes ver íntegros los títulos de crédito). No existe ni rastro de ese viejo proyeccionista nostálgico que durante años ha manejado con precisión suiza su viejo proyector de 35 milímetros -primero con carbones, más tarde con lámpara Xenon- y con generosidad y cariño (como plasmaba la emotiva “Cinema Paradiso”).

Esa impagable pieza básica plagada de nostalgia ha sido sustituida por un informático de 18 años que maneja 15 salas a la vez mientras chatea o twitea.

Fuente: Artistic Metropol
  • Estación de Metro:Acacias
  • Estación de tren:Embajadores
  • Distrito:Arganzuela
  • Dirección:c\ Cigarreras, 6 28005, Madrid
  • Horario:Según cartelera

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